Me confieso. He sido asesina en serie de plantas. Y se me daba de muerte (nunca mejor dicho).  Mis técnicas eran bastante sencillas: o las ahogaba a base de bien o las mataba deshidratadas.
LLegada a la treintena decidí que ya estaba bien de alimentar a la psicópata que llevo dentro y que era hora de acabar con semejante locura. Y no es tan difícil, tengo que decir que se puede. Solo se necesita un poco de empeño, internet y…bueno, cactus. Lo mejor es empezar con ellos. Son bastante agradecidos y se cree que colonizaron el Viejo Mundo desde América porque fueron transportados en el tracto digestivo de aves migratorias en forma de semillas o adheridos a troncos impulsados por las corrientes marinas. Son grandes supervivientes, vamos que, sin han podido con eso, pueden con todo.

Si pasados unos meses siguen vivos en casa, ¡felicidades!, significa que has dejado de lado a la asesina que llevas dentro y has pasado a ser simplemente un poco temeraria, de ahí, a tener un geranio en el balcón, hay un paso.

Como decía, los cactus son una buena manera de comenzar, además quedan la mar de bonitos en cualquier rincón, dan un toque fresco y exótico a la casa y te resuelven dilemas decorativos (quedan bien en todos lados). Te dejo con un par de imágenes para que, como siempre, te sirvan de inspiración… ¡buena suerte!

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