Salpimenta el salmón y lo coloca en la sartén con muy poquito aceite. En un bol corta una cebolla roja, un puñado de perejil y un mango. Su olor la envuelve de verano y le recuerda que ya prácticamente ha acabado. El tiempo vuela, a veces, demasiado rápido. Dicen que es buena señal, que significa que ha sido intenso y yo creo que es verdad. Cuando ya lo tiene todo picado, rocía la mezcla con el jugo de una lima. Nunca me gustó el otoño, pero  el año pasado algo cambió en mí, que de pronto me descubrí enamorándome de las hojas encendidas, de los atardeceres violeta, del olor a tierra mojada, de los pasteles recién hechos.

Coloca los filetes de salmón sobre un poco de trigo sarraceno y los cubre con la mezcla tropical.

Cuando le da un bocado la boca se le inunda de verano, y piensa que es una bonita manera de despedirse de él, de darle las gracias por todos los momentos vividos y de empezar de nuevo una preciosa estación que será muy especial. Gracias, verano. Hola, otoño.

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Nota: se puede servir con cualquier tipo de arroz, quinoa o trigo sarraceno. De cualquier manera está muy rico. ¡Buen provecho!