PINK LEMONADE

Ni zapatos, ni casi ropa:  un moño mal hecho y una camiseta demasiado larga. Eso es todo lo que necesito para ser feliz. Quizás la magia del verano radique en eso: la sencillez.

Corto las fresas, las pongo en una olla con un buen puñado de azúcar y un chorrito de agua y las remuevo mientras veo cómo se deshacen y poco a poco se convierten en un delicioso sirope.

¿Cómo no iba a adorar el verano? Nací y crecí en una isla a la que se le olvidó el invierno, al menos el de verdad y no pasa un solo día que no la eche de menos.  Cuando el sirope ya está listo lo cuelo para quitarle las pepitas y lo vierto en la jarra.  Añado unos cubitos de hielo, el jugo de tres limones y mucha agua, y me voy a la terraza.

El cielo del atardecer tiene el mismo color que la limonada y la luz parece inventada. Nos sentamos en el suelo y contemplamos el espectáculo madrileño de sus cielos en la que será la noche más corta del año y me doy cuenta: el mejor sucedáneo de mar, está justo encima de mí. ¡Salud!

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IMG_5437Nota: hay muchas formas de hacer limonada rosa. Otra opción mucho más rápida es la de añadir a la limonada clásica un chorrito de jugo de arándanos o sirope de cerezas. Una forma express de disfrutar de la bebida del verano. ¡Buen provecho!

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