Corta las manzanas en trozos pequeños y las pone en un cazo con una cucharada de agua y maizena, un poco de canela, nuez moscada, azúcar moreno y dos clavos. Las cocina a fuego lento hasta que toda la casa se perfuma.

En un recipiente mezcla yogur griego con un chorrito de extracto de vainilla y lo reserva.  En otro, amasa harina con azúcar moreno y un poco de mantequilla derretida hasta conseguir que la masa se apelmace un poco pero se deshaga y la coloca en la bandeja del horno a 180 hasta que queda crujiente y dorada.

En un bol pone una buena porción de las manzanas aún calientes, encima unas cucharadas soperas del yogur griego bien frío y lo finaliza con el crumble recién sacado del horno también  caliente, crujiente y delicioso.

Se sienta a la mesa para disfrutar de su pequeño homenaje, se acerca la cuchara a la boca y antes siquiera de poder saborearla percibe el delicioso olor a canela, manzana, vainilla, galleta… podría haber disfrutado de este manjar de no ser por el sonido del whatsapp que la despierta de la siesta.

Los sueños, en ocasiones, pueden ser muy tocapelotas.

IMG_1576 Nota: la receta es del genial Talbott. Puedes acceder a su canal y verla en detalle aquí.