Desde que la primera tarrina de Nutella saliera de la fábrica Ferrero en Alba el 20 de abril de 1964, no ha parado de crecer su popularidad y admiración. Son muchos los “nutelladictos”, entre los que debo admitir que me encuentro. De hecho, procuro no comprar a menudo, porque cuando tengo una tarrina en casa, mi autocontrol sale por la puerta y tampoco es plan.

En cualquier caso, es oficialmente otoño, y ya refresca un poco, especialmente por las mañanas y las noches, así que para celebrarlo y sobrellevarlo, nada mejor que sucumbir. Poquitas cosas se me antojan más ideales para esta nueva estación que una taza de chocolate bien caliente nutella. La receta es muy fácil y el resultado delicioso.

En un cazo pequeño pones una taza de leche del tipo que prefieras (desnatada, entera, sin lactosa…) y a continuación añades dos cucharadas soperas de nutella (si lo tuyo es obsesión, puedes añadir cuántas quieras) y revuelves a fuego medio-suave hasta que se disuelva completamente. Yo le añado un poquito de canela porque la adoro, pero puedes eliminar este paso. Una vez esté bien caliente y homogéneo, lo sirves en tu taza favorita y añades un poco de nata montada. Yo normalmente pongo una pizca de canela encima, pero hay infinidad de toppings que pueden ir perfectamente: cacao en polvo, sirope de chocolate, toffee, marshmallows, avellanas molidas…es cuestión de echarle un poco de imaginación.

El resultado es una bebida absolutamente adictiva que probablemente se convertirá en tu octavo pecado capital. Bueno, no te preocupes, seguro que el infierno es más divertido…¡nos vemos allí!

la foto

i-love-nutella