Entra descalza a la cocina, se ata el pelo en un moño bien alto y se lava las manos. Coge la enorme sandía que descansa encima de la mesa desde ayer y la corta en taquitos. La coloca en un bol para ensaladas y empieza a deshacer el queso feta y a añadirlo también en el bol. En un pequeño tarro de cristal pone un chorrito de aceite de oliva virgen y un poco de vinagre balsámico, machaca unas hojitas de hierbabuena y lo mezcla todo bien.

Mientras aliña la ensalada con esta salsa y se coloca una pequeña porción en un plato para probarla, decide encender el ordenador para leer el periódico. 373. 373 niños muertos en Gaza en lo que va de conflicto. 373, algunos de los cuales solo tenían meses de edad. Aparta el tenedor de su boca y no puede evitar mirar los pequeños piesecitos que asoman en su sofá. 373 vidas, 373 sueños, 373 inocentes. Probablemente la ensalada estará buena, pero ya no tiene hambre.

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“Los niños nunca comienzan las guerras y no deberían sufrirlas”

Nota: la receta la descubrí en el canal de Youtube de Ingrid Nilsen,  Missglamorazzi. Puedes ver su vídeo aquí.