EL MEJOR CONSEJO

Cuando tienes un bebé y especialmente si eres primeriza todo el mundo tiene algo que contarte o recomendarte. Muchas veces puede ser bastante útil, pero otras… no tanto.

Tuve un embarazo increíblemente bueno, me sentía tan bien que a menudo olvidaba que estaba embarazada. El parto fue rápido y fácil (bueno, todo lo fácil que puede serlo), pero siempre digo que las pagué todas en el postparto. El bebé no rotaba del todo, de modo que tuvieron que ayudarme con fórceps. Supongo que las mamás que están leyéndome saben perfectamente lo que implica este tipo de parto instrumental: episiotomía y por si fuera poco, más grande de lo normal. Tardé en caminar con normalidad unas tres semanas. Nunca me he sentido más feliz en toda mi vida, pero estaba físicamente exhausta. Tenía clarísimo que iba a dar el pecho, pero nunca imaginé lo duro que sería, especialmente al principio.

La línea que separa el desatre y la maravilla en la lactancia materna es tan delicada y débil. Puede irte muy bien, o como a mí, puedes pasarlo francamente mal.

No voy a entrar en detalles, entre otras cosas porque este artículo se haría eterno, pero simplemente voy a decir que, muy a mi pesar, las cosas no salieron como yo soñaba. Todo comenzó a complicarse hasta que al final, después de casi dos meses de intentos, frustraciones, esfuerzos, dolor y agotamiento, decidí abandonar y comenzar con lactancia artificial.

Durante este período de tiempo mucha gente se volcó conmigo intentando ayudarme, dándome consejos, recomendando técnicas, productos, trucos. Lo único que conseguí fue llegar a unos niveles de estrés y angustia desconocidos para mí hasta el momento. Ahora, cuando recuerdo esas semanas, solo me viene una idea a la cabeza: lo que te funciona a ti no tiene, ni remotamente, por qué funcionarme a mí. Cada mujer es un mundo, cada teta es un mundo y cada bebé es un mundo. Un pequeño microcosmos formado por la madre y el bebé cuyos problemas deben afrontar y solucionar ellos dos y nada más que ellos dos. Cuando necesitamos ayuda, nosotras mismas la pedimos, por lo demás, mejor que cada uno se guarde sus consejos y su experiencia. De las opiniones mejor ni hablar.

Pues ahí estaba yo, física y emocionalmente agotada, estresada, agobiada, pero por encima de todo fracasada. Darle fórmula a mi bebé me parecía tan terrible como veneno, hasta que tuve una conversación con mi matrona y escuché el mejor consejo que jamás me han dado. Acudí a ella al borde del abismo, sintiéndome mala madre, suplicando ayuda, pero de la buena. Y la recibí, recibí la frase que se ha convertido desde ese momento en mi lema. y la quiero compartir con todas y cada una de las madres o futuras madres que puedan pasar por alguna situación similar o cualquier decepción durante la crianza, porque una cosa sí que he aprendido y es que uno puede tener muchas expectativas, pero hasta que no está ahí, no sabe.

Tras decirle con la lágrima en el ojo que ya casi no tenía leche, que la cosa había salido muy mal, que sentía ese amargo sabor del fracaso y que ya había empezado con leche artificial, me dijo:

“No hay absolutamente nada mejor para un bebé que una madre feliz.”

Y se me quitó todo y comprendí, que teta o fórmula, que colecho o cuna, que porteo o cochecito, que no hay nada correcto o incorrecto. Que tu bebé te necesita a ti, nada más que a ti y que tú puedes hacerlo como te dé la real gana y que no hay mejor alimento que tu sonrisa. No te agobies y sobre todo, no permitas que nadie lo haga. Disfruta del vínculo tan maravilloso que se genera entre tú y tu bebé y que está muy por encima de una teta o un biberón. Carpe diem.

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Nota: esta entrada se la dedico a Soledad Alférez, mi matrona, por haberme levantado con sus palabras y su enorme profesionalidad cuando más lo necesitaba. Le estaré eternamente agradecida.

3 comentarios:

  1. Carmen María

    Paula con todo el cariño del mundo que sabes que te tengo, te digo que sigas sin dudarlo el consejo de tu matrona”se feliz y has feliz a tu hijo con tu cariño y tu sonrisa”,eso lo hará crecer tanto o más que cualquier alimento.Mientras leía tu post me identificaba con cada comentario que hacías.Yo también sufrí tantas frustraciones como has contado sobre todo con María que fue la primera y dio” mucha guerra”.Sin embargo con Alberto todo fue distinto y criado con el mismo cariño así que como bien dices cada persona es un mundo y cada niño también y la experiencia de cada madre es única.Disfruta de cada día,de cada momento que pasa volando y cuando te des cuenta serán mayores como hoy me pasa a mi.Un beso

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  2. Adela

    Paula, por primera cosa me congratulo por el nacimiento de su precioso Daniel.
    Aunque no nos conocemos (he escubierto su blog por parte de una amiga comun, Mala), la sigue y estimo mucho por los argumentos que trates.
    Yo también soy madre de un nino de trece meses, y puedo decir que estoy viviendo la experiencia màs estupenda de mi vida. He decidido a esribir un comento porqué comparto plenamente lo que dices. Es verdad que despues del parto casì todo es muy diferente de lo que habes sonado, porque es todo nuevo, un mundo por descubrir y vivir intensamente. Por fin, yo pienso que madres ( como cualquier otra profesiòn) no se nace però se hace. Digan que sea la profesión mas dificil del mundo, porque yo pienso que es el unico que no se puede hacer sin amor y sientimientos. Cada fase de crecimiento de nuestro bebé puede ser màs o meno facil o dificil, la unica cosa que me siento de aconsejarte, por mi experienia, es de dar siempre lo mejor, de ser presente en los pases que hace cada dia, con paciencia e ternura, y luego todo pasa naturalmente.Y.. Recuerdate siempre que para el tu hije eres INSUSTITUìBLE!

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  3. Paula Díaz Mesa

    Buenos días chicas,
    no saben la ilusión que me ha hecho ver que se han tomado su tiempo en leer la entrada y han querido compartir conmigo sus apreciaciones.
    Carmen María, voy a hacer lo que me dices, porque tienes toda la razón en lo que dices: esto vuela y ya estoy viendo lo rápido que crece y como este período casi se me escapa de las manos.
    Adela, muchas gracias. Me alegra saber que lees el blog y que te gusta y estoy de acuerdo en lo que dices: con paciencia y ternura las cosas salen naturalmente.

    Muchísimas gracias por escribir y enriquecer el blog con sus comentarios, chicas.
    Les mando un abrazo enorme :)

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