DE SEMILLA DE AMAPOLA A COLIFLOR

A veces me cuesta creer que aquello que fue una vez del tamaño de una semilla de amapola, casi imperceptible, sea ahora tan grande como una coliflor. Y ha llovido mucho desde entonces, aunque siento que ha pasado mucho más rápido de lo que esperaba.

A tan solo cuatro semanas del momento de la verdad, o quizás menos, es inevitable no ponerse nerviosa.

Es cierto que mi vida se dio la vuelta desde aquella calurosa mañana de domingo en la que de repente contamos dos líneas en lugar de una, pero no se asemeja ni un poquito a lo que se nos viene encima.

Miedo, incertidumbre, noches en vela, cansancio, sacrificio… serán muchas las dificultades que tendremos que afrontar, probablemente muchos y muy grandes los cambios que tendremos que aceptar, pero tengo la absoluta certeza de que van a merecer la pena, todos y cada uno de ellos.

Nadie dijo que sería fácil, quizás por eso es tan excitante. Ahora solo queda esperar lo mejor…

tn_1390910753673 tn_1390910993392Nota: quisiera aprovechar la oportunidad para agradecer todos los bonitos mensajes que he recibido desde que decidí abrir la sección MAMI. Me alegro de haber podido servirles de ayuda.

La entrada del tercer trimestre la haré al final, cuando este bonito viaje termine. Muchas gracias por haber decidido  acompañarme.

Un comentario:

  1. Joanna

    Un viaje increible y muy bonito Paula. Gracias a ti por compartirla con nosotros. Todo lo mejor pa’ ti!

    Reply

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*