MENSAJE

Esta es la entrada más difícil que he escrito desde que empecé con Inspiración Alrededor. Me ha llevado mucho tiempo hacerla, pero más aún decidirme a publicarla. Es muy personal, tanto, que pensé que no era buena idea compartirla, hasta que me di cuenta de lo mucho que a mí me hubiera ayudado en su momento leer algo como lo que voy a escribir. De modo que mi única aspiración es esa. No sé si servirá o no, tampoco sé si es lo correcto o no, pero como existe esa pequeña probabilidad de serle útil a alguien, creo que merece la pena.
Es complicado comenzar con esta historia, así que lo haré de la manera más simple: directamente. En diciembre de 2012 sufrí un aborto espontáneo en la sexta semana de un embarazo muy deseado. En aquel momento, yo quizás vivía en un mundo paralelo y sumida en la ignorancia más grande de todas, tanto así, que creí que lo que me había ocurrido era producto de la peor de las malas suertes, que era una especie de bicho raro desafortunado y roto que era incapaz de cumplir con una de las funciones más básicas del cuerpo humano. Nada más lejos de la realidad. Ahora, desde la perspectiva del tiempo y el conocimieno sé que pasar esta experiencia no tiene nada de excepcional y que muchísimas más mujeres de lo que pensamos pasan por ella en silencio, soportando el peso del tabú, el desconocimiento y hasta cierta amarga sensación de culpabilidad.No consigo entender muy bien el porqué de ese secretismo alrededor de los abortos espontáneos. Alguien podría decir que se trata de una forma de protegerse de la gente, de las preguntas frecuentes que solo conseguirán recordarte ese momento una y otra vez y que no hará más que entristecerte. Yo no estoy tan segura de que esa sea la única razón. Sospecho que hay otras razones, algunas absurdas, incorrectas y completamente inútiles, que desde luego tampoco mejoran la situación.

Con esto no quiero decir en absoluto que se trata de ir contando a los cuatro vientos lo que hemos vivido, simplemente que el tabú tampoco ayuda, solo genera más desconocimiento, más temores y al fin y al cabo, más sensación de soledad.

Mi única motivación es dedicar un mensaje a todas y cada una de las mujeres que hayan pasado por esto y anden pensando como yo pensé durante algún tiempo, probablemente demasiado. No eres la única, no estás enferma, o rota, no eres un bicho raro, ni menos mujer, no tienes ningún problema, no es nada excepcional. Volverás a quedarte embarazada, y tendrás un hijo y recordarás aquel momento más que con tristeza, con ternura y te darás cuenta de que el pesimismo solo trae pesimismo y que lo mejor en estos casos no es concentrarte en tu decepción, sino continuar hacia delante, sin complejos ni secretos.Mami, arranca hoy como una categoría en la que compartiré mis experiencias, descubrimientos, pensamientos, aventuras y desventuras, dudas, consejos, ideas e inspiración sobre este apasionante mundo de la maternidad. Si estás embarazada como yo, deseas estarlo, o ya eres una madre experta, seguro que te interesará, si no, recuerda que aún tienes otra seis categorías en las que intentaré regalar algo de inspiración (¡espero!). ¡Bienvenida!

Si quieres embarcarte en este viaje conmigo, aquí comienza. Pincha en el enlace para leer la primera entrada:  SOS, primeriza. 

2 comentarios:

  1. Lucía Carballeira Vieites

    Gracias Paula por compartir tu experiencia. Muchas mujeres sufren aborto espontáneo en su primera gestación, pero como no se hablan determinados asuntos, lo reprimen en su interior. Fuera tabúes, fuera secretismos y fuera miedos. Felicidades por tu blog!

    Reply
  2. Paula Díaz Mesa

    Muchas gracias, Lucía. Da un poco de vértigo esto de desnudarse, pero creo que ayuda hacerlo de vez en cuando, aunque cueste. Compartir experiencias, aunque sean difíciles y contarlas con naturalidad, hace que las veamos con la importancia que realmente tienen, ni más ni menos.
    Un abrazo y gracias por compartir tu opinión. Un abrazo.

    Reply

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*