CREMA DE CEBOLLA Y QUESO. UNA, DOS.

Solo una línea, después la frustración en silencio, las palabras vacías. Yo siento tu desilusión, pero es un secreto. De repente, justo antes de tirarlo, sucede. Ahí está, suave, delicada, pero está. Dos líneas. Una, dos. El abrazo, lás lágrimas, la sensación de estar ante un milagro. Una, dos.
Y el mundo se da la vuelta y tu vida cambia en un instante y te sientes la persona más feliz del planeta. Una, dos.Y luego el miedo y la alegría y el vértigo y el nerviosismo y…tú. Ahí dentro, acurrucado, durmiendo, sin saber que has llegado para iluminar los días, para hacerlos más largos, para llevarnos de viaje al mejor lugar de todos. Una aventura que no ha hecho más que comenzar. Una, dos.

Nota: siempre hay que alimentarse bien, pero ahora más que nunca si tú también tienes una, dos. La sopa perfecta ahora que va a empezar a refrescar es esta versión de la sopa de cebolla. Mi favorita por muchas razones. Primero porque es realmente deliciosa y segundo porque se hace en un instante.Cortamos cuatro cebollas grandes en trocitos. Las ponemos en una olla llena con caldo de verduras (puede ser comprado, pero asegúrate de que sea bajo en sal y cien por cien natural. Un poco más caro, pero merece la pena). Las dejamos a fuego lento durante unos 45 minutos o hasta que las cebollas estén tiernas y casi se deshagan. Trituramos bien y añadimos un cartón con 16 quesitos del caserio. Volvemos a triturar y pimienta al gusto. Servimos bien caliente y con unos picatostes. ¡Buen provecho!

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