La pata de una silla, la papelera, una alfombra pequeña… cualquier cosa servía para hacer que las puertas de nuestra casa no se cerraran de golpe con las corrientes de aire.Hoy en día disponemos de una variedad de topes para puertas que puede abrumar hasta al más indiferente. Hay para todos los gustos, pero todos tienen algo en común: son bastante prácticos, especialmente en estos días de verano en los que la idea de cerrar la puerta de la estancias produce, por si misma, sudoración excesiva.

No digo que la pata de la silla, las mancuernas (que un día no muy lejano compramos con la intención de, incluso, hacer ejercicios con ellas), o la botella de licor de no-sé-ni-qué que no vamos a beber jamás, no puedan hacer el trabajo, pero admitamos que en esta pequeña selección que he hecho hay algunas ideas verdaderamente irresistibles.

Si aún así no te convencen, siempre puedes lucirte con una versión DIY que seguro no dejará indiferente a nadie.

En cualquier caso, yo debo confersarlo, sí, ya tengo uno de éstos, pero que conste que la bolsa de papas que mi madre utilizaba tenía un encanto insustituible. La magia de la sencillez, supongo.