Dicen que una casa sin libros, no es una casa. Que se lo digan a mi madre, que se echaba las manos a la cabeza cada vez que mi hermano traía otro puñado de ellos y los amontonaba en su cuarto para devorarlos todos en cuestión de días. Su habitación ha acabado siendo nuestra biblioteca familiar. Creo que él, más que nadie, me inculcó el gusto por la lectura. Me encantaba eso de entrar a su habitación y descubrir tesoros en las estanterías. Todavía hoy, cuando voy de visita lo hago, y siempre me sigue sorprendiendo.Si, como mi hermano, tienes tantos libros que ya no sabes ni donde meterlos, sabrás que hay muchas formas de incorporarlos a la decoración y no tienen que limitarse a la aburrida y clásica estantería.

Ahora pueden también enriquecer nuestro hogar desde un pusto de vista estético y hacer las estancias un poquito más acogedoras.

Te dejo un par de ideas para que te sirvan de inspiración, pero recuerda: un libro sin leer es como una puerta cerrada delante de tus narices ¿no te intriga saber qué esconde? ¡Buena suerte!