I LOVE VINTAGE

Que me gusta lo vintage o retro no es ningún secreto. No sé qué es lo que más me atrae de estas piezas antiguas, si los años que ya acumulan o las historias que pueden tener detrás.Voy a compartir algunos de los objetos a los que tengo especial cariño, bien porque me gustan mucho, o porque pertenecían a personas a las que aprecio.
Lo primero que quiero mostrar es a mi pequeña mascota, de la que ya he hablado con anterioridad en la entrada “Un teléfono para cada uno”. Se trata de este precioso teléfono italiano. Es el modelo “bobo”, diseñado por Sergio Todeschini en el año 1969 y fabricado por Telcer, que empezó a comercializarse en 1971. Se fabricó en 7 colores diferentes, el mío es beige y gris y simplemente me vuelve loca, tal vez por ese diseño realmente atrevido que recuerda a los antiguos despertadores de mesita de noche. Si lo quieres comprar hoy en día, es bastante difícil y ¡cuesta alrededor de los 250 euros o incluso más! Pertenecía a mis suegros, que se hicieron con él en los setenta en una de sus vacaciones en Italia. Lo encontré de casualidad en su trastero y podría decir que fue amor a primera vista.

La siguiente pieza que me gustaría compartir es este pin cuello-camisa de Dior. Mi madre lo compró hace más de treinta años en una pequeña tienda de mi pueblo, en Tenerife. Este pin lo llevó mi padre en el cuello de su camisa cuando tocaba en el emblemático Trío Bolero. Lo llevó a todas sus actuaciones y está cargado de boleros, sones, guaranias, magia y buena suerte. Él es el único super héroe que conozco, de modo que no pienso deshacerme de este pin.

                                                                                                              Mi padre es el del centro

En una competición de esgrima, en la que mi suegro participó cuando aún era casi un niño, ganó como premio esta Zorki 10. Es una cámara soviética de 1964 que no es muy fácil de conseguir puesto que no se produjo de forma masiva. Debió de trarerle mucha suerte, tan sólo unos años después ganaría la medalla de oro en esgrima durante los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972.

                                                                                                   Mi suegro es el segundo de la derecha

Mi madre me regaló la última vez que estuve en Tenerife este bonito colgante de oro. No sabemos exáctamente cuántos años tiene, pero sin duda, más de treinta y fue comprado en Venezuela, en uno de los viajes para visitar a la familia. Me encantó en cuanto lo vi y lo suelo llevar muchísimo conmigo, me hace sentir un poquito más cerca de mi isla, de mi casa, de mi madre. Normalmente lo combino con otro colgante de cuatro llaves y la verdad es que parece que fueron hechos el uno para el otro.

Esta Polaroid era de mis suegros, me la regalaron hace un año porque conocen lo que me gustan todo este tipo de cosas y creo que ha sido uno de los mejores regalos que he recibido nunca.

Es una Polaroid 636 que tiene más de veinte años y que funciona perfectamente, como pueden ver.

Ésta, puedo decir sin miedo que es, sin duda, una de mis camisas favoritas. La compró mi suegra en Alemania y probablemente ronda los veinte años también. Me gusta mucho por lo simple, original y viajera que ha sido.

El último objeto que me gustaría compartir es este bolso de cuero que pertenecíó a mi tía. Tiene unos cuarenta años. Mi madre y mi tía decidieron comprarse estos bolsos cuando aún eran unas adolescentes escurridizas y ambas lo tenían igual. Lamentablemente sólo se ha conservado uno de ellos, que ahora me acompaña a donde voy y sigue manteniendo su simple y eterna belleza.

¿Tienes tú algún objeto vintage? Si no es así, sólo es cuestión de abrir los ojos, pueden aparecer en cualquier lugar. ¡Buena suerte!

Nota: Si quieres ver las imágenes un poquito más grandes, pincha encima.

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2 comentarios

  1. Me encanta todo. Simplemente me encanta

  2. Me encanta que te encante 🙂

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