TOCADOR

Cómoda, coqueta o tocador. Tiene muchos nombres, pero una belleza única. Esta pieza en la que antiguamente se arreglaba el tocado, ya fuera peinado o cualquier tipo de cubrecabezas, ha pasado a tener en el hogar una función más decorativa que práctica, pero sin duda no ha dejado de perder su magia.Aquellas bellas y elegantes estrellas de cine que tantas veces protagonizaran alguna inolvidable escena sentadas frente a su tocador, han hecho probablemente que me gusten un poquito más.

Las recuerdo así, hermosas, cepillando su largo pelo ondulado con un suave cepillo, acicalándose, perfumándose, como bailando una coreografía misteriosa diariamente ensayada, admirando en secreto su propia belleza.

Para algunos, quizás sea un símbolo de vanidad, para otros una terapia. Para mí, un tocador es simplemente un mueble sexy. ¿Suena raro? Probablemente. En cualquier caso, te propongo un juego: si has de calificar un mueble de la casa como sexy, ¿cuál sería tu opción?

El espejo que te observa, la sinuosidad de sus formas, las ondas de las patas, el color…

Yo lo veo muy claro y ya sabes cuál es mi respuesta…¿la tuya?

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