LEGO

Cuando era niña, tuve la suerte y la sigo teniendo, de tener un hermano mayor. Jugar con él era siempre una aventura de lo más trepidante. Había dos juegos que me gustaban especialmente. El primero: deslizarnos debajo de la cama, enganchar en las tablas del somier calculadoras, walkmans, o cualquier otro objeto que tuviera muchos botones y fingir que estábamos en realidad en una nave espacial en medio del espacio. Nunca he vuelto a ver las estrellas y los planetas tan nítidamente. El segundo era adentrarme en el maravilloso mundo Lego. Mi hermano era todo un maestro y por más que lo intentaba nunca conseguía superar sus creaciones, pero el reto me apasionaba, y nos podíamos sumergir horas y horas que a nuestro parecer eran sólo segundos.
Tengo la ligera impresión de que hoy en día los juegos y juguetes se basan más en la destrucción que en la creación. Destruir a los amigos con una super pistola, destruir mostruos en la consola… Creo que la magia de Lego radica precisamente en que exalta la idea de que si puedes imaginarlo, puedes crearlo. Eso es lo que me gustaba y lo que me sigue gustando de la filosofía de esta fantástica compañía danesa.Ole Kirk Christiansen fue el creador de esta maravilla, un humilde carpintero que probablemente no sospechó nunca que su Lego, que viene de “leg godt” y significa juega bien, se convertiría en la firma de juguetes más respetada y prestigiosa del mundo. Por algo será.

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*