UNOS PENDIENTES DIFERENTES

Hasta el magnífico pintor Johannes Vermeer supo que su fantástico retrato no hubiera sido lo mismo sin el toque de luz y belleza que un simple pendiente aportaba a la ya famosísima “Joven de la Perla”. “La Dama de Elche” probablemente tampoco sería la misma sin sus arracadas, es decir, los pendientes de grandes proporciones que adornan su rostro.Tienen un encanto simplemente especial y nos ayudan a realzar la belleza natural de manera suave y discreta. Creo que no podría salir de casa sin pendientes y sentir que no me he dejado nada atrás. Siempre me han gustado, largos, cortos, sencillos o no, los zarcillos, como son llamados en las islas, son sin duda, uno de los accesorios más populares.

Son muy antiguos y llevan acompañando al hombre, pero sobre todo a las mujeres desde tiempos inmemoriables, de hecho, la forma más simple de arete se ha encontrado en sepulturas de nada menos que la Edad de bronce y consta que se usaba entre algunos pueblos antiguos como adorno de la nariz. Además en algunas culturas incluso utilizan los pendientes como amuleto protector, para impedir que los malos espíritus se introduzcan en el cuerpo a través de los oídos.

Se introduzcan o no los malos espíritus en nuestros oídos, llevar zarcillos es casi siempre una buena idea.He visto muchos tipos de ellos, pero éstos me parecen especialmente originales y quería compartirlos. En inglés se llaman earcuff, pero desconozco la traducción correcta en español. No necesitamos para todos ellos tener perforada la oreja en la parte superior, ya que muchos se adaptan a la forma sin necesidad de ello, así que mucho mejor.

Les dejo aquí algunos modelos que me han parecido especialmente genuinos, ya saben, para que les sirvan de inspiración…

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