Si hay una prenda femenina por excelencia que no pasa inadvertida tanto para hombres como para mujeres, ésa es el sujetador. Con una larguísima historia y una visible evolución, el sujetador se ha convertido en todo un icono. Arma de seducción en algunos casos o símbolo de liberación en otros, siempre ha acompañado a la mujer y se ha sabido adaptar a los tiempos y a las necesidades de cada una.Sin embargo, hasta la invención del sujetador tal y como lo conocemos ahora tuvimos que esperar mucho, y lo hicimos embutidas en corsés metálicos y poco práticos, pero sobre todo incómodos, muy incómodos. Al ajustar la cintura, se comprimían los órganos, ocasionando problemas terribles para el funcionamiento de los mismos, provocando mareos, rotura de costillas, e incluso desmayos. No fue hasta 1907 que Pierre Poiret empezó a esbozar los primeros patrones, pero no sería él quien se llevó los honores sino la estadounidense Mary Phelps Jacob, quien patentó el preciado invento en 1914 con el nombre de “backless brassiere” ( corsé sin espalda).

Cuando este revolucionario invento que habría de cambiar la historia de la mujer por fin llegó a sus vidas, se llamó a todas ellas para que donaran sus corsés metálicos para uso militar, en total, nada más y nada menos que 28.000 toneladas de metal.En la actualidad hay tal variedad de sujetadores que no creo que exista mujer que no encuentre un sujetador que no satisfaga sus necesidades. Maidenform, wonderbra, air bra, night bra, numetrex, reductor, con o sin tiras, con o sin copa, con o sin encaje, sexy, prático o inteligente… la variedad es abrumadora, sin duda, y parece no discriminar ningún tipo de pecho, lo cual se agradece.

Hoy en día, una de las marcas más famosas por sus creaciones siempre bonitas y sexys es indiscutiblemente Victoria’s secret. Dejo el link aquí para aquellas que quieran echar un vistazo a su colección. En España no hay tiendas, desafortunadamente, pero es posible hacer encargos vía internet. En unas declaraciones que dió la preciosa Adriana Lima, confesó que para prepararse para el famoso desfile que organiza la firma estuvo nueve días sin ingerir nada sólido y doce horas antes del show ni bebió ni comió nada. Lejos de envidiarla he acabado teniendo un sentimiento de compasión ante esta pobre mujer que deja de disfrutar de los pequeños placeres de la vida (en mi opinión los mejores) para encajarse un sujetador y unas bragas. Nosotras no tenemos que hacer esto, no sé si tendremos un cuerpo perfecto, pero les aseguro que tendremos en los ojos un brillo especial, el de la felicidad satisfecha y la seguridad de que la belleza es tuya cuando te la crees, nada más.Lo mejor de la historia del sujetador como pieza femenina por antonomasia, es que hoy en día tenemos total libertad de decisión: ¿quieres un corsé? Tú misma. ¿Quieres aumentar tu pecho? Tú misma. ¿Quieres reducirlo? Tú misma. ¿Quieres darle una patada al sujetador y sentirte un poquito más libre. Tú misma…disfruta.