QUICHE RETIRO

Estoy empezando a cansarme del invierno, y aunque aquí en Madrid, no podemos quejarnos, la verdad es que necesito que el sol empiece a picar un poquito en la piel. Lo primero que hago cuando empieza el buen tiempo, más que nada para celebrarlo, es irme al parque del Retiro y hacer un picnic. Si estuviera en mi preciosa isla, me iría de cabeza a la playa, pero no todos los lugares pueden ser tan perfectos. La receta que les voy a dar hoy es ideal para pasar el día en el parque, bajo el sol y sin reloj. Es simple, fácil, rápida y simplemente ideal para estas situaciones. Probablemente ya las conocen, porque lo cierto es que durante estos últimos años se han hecho muy populares y es bastante fácil encontrarlas por ahí. Se trata de una quiche. Para los que no lo sepan, la quiche es sin duda todo un clásico de la cocina francesa. Fue creada en torno al siglo XVI en la región conocida como la Lorraine. Hay muchos tipos de quiche, pero la que les voy a describir a continuación es la que yo siempre hago.Cortamos pimiento rojo, puerro, calabacín (sólo un poco) y añadimos unos trocitos de brocoli. Cuando ya tenemos todo picado, añadimos 500 gramos de nata para cocinar, tres huevos, un poquito de sal, pimienta y nuez moscada. Una vez mezclado todo, añadimos queso rallado, más o menos unos 200 gramos. Por otro lado colocamos la masa quebrada en un molde redondo (hay muchas opciones para quiches o tartas) y con lo que sobra rizamos los bordes para que quede más bonita (si el molde ya tiene rizo esta parte no es necesaria) y con un tenedor le hacemos cosquillas y dejamos unos cuantos huequitos. Cuando la masa está preparada en el molde, añadimos el relleno, decoramos con más queso rallado por encima y la metemos en el horno precalentado a 180 grados unos 25 o 30 minutos.

Lo normal es comerla fría, pero de la misma manera que me gusta el arroz con leche caliente, la quiche recién hecha me parece especialemente sabrosa, sobre todo porque el queso fundido siempre tiene una magia imposible de sustituir. Bueno, la receta ya está, ahora sólo necesitamos que la primavera decida venirse y quedarse con nosotros unos meses antes de que empiece el verano madrileño y deseemos la vuelta del invierno. Un ciclo sin fin.

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