RUBIK’S MIRROR

En 1974, el escultor y profesor de arquitectura húngaro Ernö Rubik inventó el rompecabezas más famoso de la historia, el cubo de Rubik. Se ha estimado que se han vendido más de 400 millones de cubos o imitaciones en todo el mundo. Su sencillo mecanismo sorprende tanto desde el punto de vista mecánico, como por la complejidad de las combinaciones que se consiguen al girar sus caras. Se calcula que el total de permutaciones posibles en el cubo Rubik es de nada menos que, cuarenta y tres trillones doscientos cincuenta y dos mil tres billones doscientos setenta y cuatro mil cuatrocientos ochenta y nueve millones ochocientas cincuenta y seis mil. Es sin duda un reto, pero es que la firma siempre trata de superarse y han sacado, desde hace ya algún tiempo otro rompecabezas con el que también puedes divertirte o torturarte a partes iguales. Yo no soy muy amante de este tipo de pasatiempos – soy impaciente por naturaleza, pero para las personas como yo, puede considerarse una terapia. A mi no me funciona, sólo consigue ponerme de los nervios, pero sé muy de cerca que hay muchas personas que han sucumbido a su magia y lo recomiendan. No creo que se pueda superar la genialidad del clásico, pero como ya estamos un poco cansados de verlos, se agradece algo de originalidad, así que la nueva versión, el Rubik´s mirror, cumple con las espectactivas.
El mecanismo es muy similar, pero lo cierto es que a primera impresión parece mucho más difícil y hasta imposible resolverlo, pero nada más lejos de la realidad. Mientras que en el clásico, lo que tenemos que ordenar son los colores, en éste, lo que hay que ordenar son las formas para así conseguir el cubo perfecto, que es además, como un espejo. Si no eres de los que disfrutan de estos pequeños ladrones del tiempo, seguro que conoces a alguien que hasta disfrutará con el desespero de obtener la perfección. ¿Te atreves?

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