COMO EN LAS MIL Y UNA NOCHES

Adoro las almohadas, los cojines y los almohadones, y no precisamente porque los use. Llevo toda la vida durmiendo sin almohada, y por más que lo intento, siempre acaba en el suelo durante la noche. Pese a que no las use, me parecen un accesorio ideal para decorar nuestra cama o nuestro sofá. Me encanta el aspecto que dan de comodidad, relajación y aire oriental y romántico. Una cama llena de cojines siempre me ha parecido mucho más apetecible y tentadora. Y una se siente un poco Sherezade de las Mil y una noches.

Las almohadas al principio fueron usadas por la clase alta, y han sido encontradas en tumbas del Egipto Antiguo. La dificultad de tintes y técnicas de costura las llevó a ser consideradas una forma de arte, puesto que se hacían de manera exquisita y sumamente decoradas. Con la Revolución industrial llegó la fabricación en serie, lo que las hizo más simples y por lo tanto, asequibles. Las almohadas tradicionales chinas están hechas con materiales duros como la piedra, la madera, el metal o la porcelana, pero yo creo que me inclino por superficies más blanditas. Hoy en día hay una gran variedad de materiales, las hay de fibra de carbono, látex, pluma (generalmente de oca), o espuma viscoelástica. No es que diga que las almohadas de última generación no sean buenas, sin embargo, hay algo mágico en una almohada de plumas. Y no lo digo sólo por ese mito de guerra de almohadas que siempre hemos visto en las peliculas pero que a nadie se la ha ocurrido hacer en casa porque su madre la hubiera asesinado, sino porque son capaces de aportar una comodidad que no tiene comparación. La única desventaja que tienen es que si uno se pone a pensar en cómo diablos han conseguido tantas plumas de oca, es posible que produzcan un efecto insomnio, especialmente para aquellos que como yo, no puedan pegar ojo imaginando las posibles atrocidades… En esa caso, recomiendo las de espuma. Uno se siente menos culpable, y salvo los lunnis no creo que ningún otro animal sufra.
Los cojines, almohadas o almohadones, pueden convertir y transformar nuestra cama o nuestro sofá de manera instantánea y barata. Lo ideal es mezclar formas, tamaños, texturas, estampados o colores porque así el efecto será un poquito más dinámico y hasta exótico. Aqui les dejo algunas imágenes que pueden servirles de inspiración. Dulces sueños…

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