TWAROŻEK DĄBROWSCY

Me resultó difícil aprender a pronunciarlo, pero aprendí muy rápido a adorarlo. Los españoles hemos relegado el desayuno al olvido, un café rápido y listo. Para los polacos el desayuno aún constituye un bonito ritual. De mis dos años y medio de estancia en Varsovia, hay muchas cosas que echo de menos. Comer pączek de Chmielna en las tardes más frías, beber chocolate caliente en Wedel en las tardes más grises, jugar con la nieve en Łazienki en las tardes más invernales y tomar el sol en Pola Mokotowskie en las tardes más soleadas (que también las hay, pese a lo que muchos puedan pensar). Algunos domingos de verano por la mañana iba con Paweł a casa de mis suegros en Okęcie y aún recuerdo los desayunos que nos esperaban en el jardín… De todos los deliciosos platos que preparaban había uno que me gustaba particularmente: twarożek. Twarożek es una mezcla que se hace con queso fresco de vaca, nata o leche, azúcar y un toque de pimienta y que se suele comer con pan de cereales – el mejor pan que he probado. Al principio fue difícil comunicarme con mi familia polaca pero descubrí que hay cosas para las que no se necesitan las palabras. La conexión entre las personas es algo que surge… y que no se puede explicar.
En esos desayunos pude conocer al Paweł más infantil, más inocente, el que aún disfrutaba con esos pequeños detalles que normalmente pasan desapercibidos, pude aprender a apreciar el sol de verdad, pude degustar nuevos sabores, pude disfrutar de aquel sereno ritual y de pronto, un domingo, no uno especial, no, sino uno cualquiera, me di cuenta de que ya formaba parte de aquel pequeño microcosmos que era el jardín de los Dąbrowscy, de aquella casa, de aquella ciudad… como si en realidad yo siempre hubiera estado allí.
jhgiugy

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1 Comment

  1. Joooo. Inevitable llorar, pero de sentimiento y emoción. Muy Bello.

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